A comienzos de los años 90, mi hermano José Ramírez (IV) y yo viajamos a Nueva York para visitar el Metropolitan Museum of Art, y ver la guitarra construida por nuestro tío bisabuelo Manuel Ramírez que le regaló a Andrés Segovia, y que actualmente está allí expuesta.
Nos dejaron en un despacho del museo que nos habían acondicionado para trabajar con la guitarra.
Estuvimos haciéndole fotografías y tomando medidas, pues teníamos en principio la intención de hacer una copia de este histórico instrumento, entre otras cosas para satisfacer nuestra curiosidad por saber cómo sonaría esta guitarra recién construida, sin que las maderas hubieran sufrido rajas y desencoladuras, y sin haber tenido que ser reparada, con los inconvenientes que todo esto supone para el sonido de un instrumento.
No obstante, dejamos dormir el proyecto, hasta que yo lo retomé en el año 2001, cuando volví a visitar el Metropolitan Museum con uno de mis oficiales y mi asistente.
Una vez más fuimos atendidos maravillosamente por el personal de la sección de Instrumentos de Música del museo, quienes nos facilitaron toda la información de la que disponían sobre la guitarra de Manuel Ramírez.
Estuvimos toda una mañana volviendo a tomar medidas con todo detalle, haciendo el trazado de plantilla y fotografías, para completar el trabajo que años antes hice con mi hermano.
Esta guitarra, que originalmente tuvo 11 cuerdas como se puede ver por algunos detalles que aparecen en su hechura, fue construida por encargo de Manjón, un conocido guitarrista de la época quien, una vez terminada empezó a ponerle pegas con la intención, probablemente, de regatear su precio. Esto, como es de imaginar, no fue del agrado de Manuel, quien no estaba por la labor de rebajarla.
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Estaba un día Manuel en su tienda de Arlabán 10, de Madrid, conversando con un catedrático de violín del Real Conservatorio, cuando entró un joven con un aspecto un tanto
extravagante, cubierto con una capa y apoyándose en un bastón que, según él mismo explico, utilizaba para defenderse de los gamberros. Su intención era saber si Ramírez le alquilaría una guitarra para un concierto que tenía que dar. Manuel, que según tengo entendido tenía un gran sentido del humor -así como muy mal genio- encontró gracioso todo aquello de alquilar una guitarra, además del aspecto del joven, y tratándole de "pollo" con cierta grandilocuencia para darle pompa al asunto, decidió seguir la broma y le dejó a probar una guitarra cualquiera que tenía a mano.
Tal fue la maravilla que escucharon tanto Manuel como su visitante el catedrático de violín, que Manuel le quitó la guitra diciendo que no era para él, y le entregó la de Manjón. El joven concertista se entusiasmó con aquella guitarra, y les obsequió con un recital delicioso. Tanto fue así, que Manuel, impresionado por lo que había escuchado, le regaló la guitarra al aún desconocido Andrés Segovia, quien la utilizó durante muchos años en sus conciertos *. Y es la misma que cedió al Metropolitan Museum of Art antes de su fallecimiento, y que ahora reproducimos en una serie limitada para que los amantes de la guitarra puedan disfrutar del sonido de este instrumento legendario, y más aún teniendo en cuenta que el original, siguiendo los deseos de Segovia, no puede volver a ser tocado.
De acuerdo con Segovia, esta guitarra fue construida por Santos Hernández cuando trabajaba como oficial de Manuel Ramírez, y conforme al estilo tradicional de los talleres artesanos, tuvo que seguir las pautas, técnicas y diseño del maestro, que en este caso era Manuel Ramírez, quien a su vez se encargaba de dar el visto bueno a cualquier instrumento construido bajo su techo, como aún ahora se sigue haciendo en los talleres artesanos tradicionales.
* Esta anécdota ha sido publicada en varias ocasiones por diferentes autores. La versión que aquí cuento es la que me transmitió mi padre, según la escuchó él mismo de Andrés Segovia en una de sus largas conversaciones sobre el tema favorito que ambos compartían.
AMALIA RAMÍREZ
Esta guitarra se ha hecho utilizando el mismo tipo de maderas de la pieza original y siguiendo con exactitud sus medidas y plantillas, así como su ornamentación.
No hemos reproducido los detalles que hemos considerado innecesarios para su sonido y que además afectarían su estética, como los agujeros de la cabeza que fueron tapados cuando la guitarra se "reconstruyó", pasando de 11 cuerdas a 6.
Asimismo, la pala del zoque original es mucho más gruesa, para soportar un mango de 11 cuerdas, de manera que en la reproducción hemos reducido el tamaño de la pala del zoque para que sea proporcional a un mango de 6 cuerdas.
El clavijero que actualmente lleva montado la guitarra original es un Landsdorfer, hecho en Alemania, y de acuerdo con los estudios realizados por el luthier R.E. Bruné sobre este instrumento, es del mismo tipo del que utilizaba Hermann Hauser a partir de 1923.
En mi taller tengo almacenados bastantes clavijeros Landsdorfer como el que lleva la guitarra de Manuel Ramírez.
En la primera copia que construimos montamos uno de estos clavijeros, pero son tan extraordinariamente duros, que hemos optado por substituirlos por clavijeros hechos a mano por David E. Rodgers, del modelo Hauser Style.